Nuestra historia
Soy Dulce Jaquín, inmigrante nicaragüense, madre de tres hijos y fundadora de Oro Dulce.
Hace más de 15 años, empecé tocando puertas con un catálogo de joyería que pesaba más que mis propios sueños. Hoy, esa mochila gris se ha convertido en una marca de joyería de oro macizo de 14K certificado, llegando a clientes en todo Estados Unidos y más allá.
Cada joya que vendo lleva mi historia: los primeros $500 que invertí, la pandemia que casi me detiene y la matrícula universitaria de mi hija que pagué pieza a pieza. Porque para mí, el oro no solo brilla, transforma.